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Ejercicio de empatía

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Dicen que ponerse en el lado del otro, además de ser un acto de justicia, permite ver un problema de una forma más amplia. Está instalado el Recreativo de Huelva y todo lo que le rodea, desde hace tiempo, en un absoluto caos y por eso que se necesita de mucha empatía. Tal es el grado de nerviosismo que son muchos los que piden una venta del club como única tabla de salvación a su dramática situación. Razones no les faltan, con trabajadores y futbolistas que no cobran, una plantilla con carencias que necesita ser reforzada y sobre todo, resolver un bloqueo (el de Hacienda), que impide que el club tenga un mínimo de viabilidad.

Estas son las grandes bazas que manejan una parte del entorno albiazul, de manera lícita, en cuanto a su continúa presión al Ayuntamiento. Otros no tienen tanta suerte, ya que entran en juego intereses personales. La difícil situación en la que se encuentra el Decano, similar a un puzzle como bien me argumentó en su día mi amigo Eduardo Calero, obliga a hacer a estas alturas un ejercicio de empatía. Ya existe ningún enemigo reconocible cuya sola presencia dañe al club Decano, pero el decorado que maneja el propietario (Ayuntamiento) y el Consejo de Administración les deja muy poco margen de maniobra. Esa es mi certeza.

Me cuesta creer, para empezar, que no conozcan a estas alturas la estructura de la deuda con Hacienda. Es más, tan claro lo tienen como la cantidad que debe abonarse para que el club pueda firmar el ansiado convenio singular. La instrucción 3/2014, como dijo Roberto Sánchez a los socios del Trust, es inviable por la elevada cantidad que habría que poner encima de la mesa. Y sin liquidez difícil salida queda.

Por eso no me extraña las informaciones que se han conocido en estos últimos días, como la aportada en Onda Cero Huelva sobre el hecho de que se esté pendiente de los juzgados, vía TEAC o Audiencia Nacional. Opciones para conseguir desbloquear el embargo de las cuentas, ya que no hay dinero para conseguir el ‘ok’ con la Agencia Tributaria. Opciones conocidas y otras no tanto, ya que ha quedado claro que venta a corto e incluso medio plazo será difícil que se dé.

Desde el consistorio han dejado claro que es imposible que se dé venta directa, ya que el club como bien de dominio público debe ser vendido mediante Pliego de Condiciones. Partiendo de esa base y que desde el Ayuntamiento y el Consejo han dejado claro que hasta que no finalice la ya famosa auditoria forense (2-3 meses) no habrá Pliego de Condiciones administrativa y técnicas. Ni más ni menos, argumentándose también que el cierre de la hoja registral impide que tener reconocimiento ante terceros, y es por ello que sin Junta de Accionistas que lo rectifique no se puede manejar ni las propias cuentas bancarias.

En resumidas cuentas, el Consejo de Administración está maniatado en las decisiones importantes, ya que como es obvio estas corresponden al propietario. El Ayuntamiento maneja factores que son difíciles de comprender, como el manejo de error ante la oposición política. Hecho en falta en todo este proceso en mayor unidad, y no me refiero a la afición que de manera individual y colectiva (Trust y Federación de Peñas) aporta mucho y bien. Pero lo mismo que me gustaría más unidad, pediría al propietario un paso adelante en todos los aspectos. Si las decisiones importantes no son cosa del Consejo, es obligatorio que sea el Ayuntamiento el encargado de explicar (hasta donde pueda) el plan de guía que nos esperan en estos meses. Que alternativas manejan para sobrellevar estos meses, si habrá o no reunión con Hacienda (difícil salida cuando hay que conseguir dinero sí o sí), si se habrá que acudir a la financiación externa hasta que finalice la auditoria forense (hay que olvidarse de lo poco que quede de la campaña de salvación o de lo que esté pendiente de los abonados).. Con eso me vale. La pelota está en el tejado de ellos.

Y ya por último y no menos importante, recordar y destacar la valentía de todas y cada una de las personas que conforman el Consejo de Administración. Cuando lo fácil era decir que no, han dado un paso que puede complicarles y mucho su vida. A muerte con todos ellos, al igual que a muerte con todas las personas que desde este verano han trabajado por y para la salvación de club. Sólo por eso tienen mucho más crédito que otros que desde el oportunismo y la crítica se empeñan en ponerles en el disparadero. Aunque es difícil pedir paciencia a estas alturas, al menos ser empáticos.

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