Albiazules.es | Información | Opinión | Recreativo de Huelva

Un colchonero con alma recreativista

Entrada leída 619 veces.

Mientras que el presente y futuro del Decano nos llena a todos de incertidumbre, con respecto a la viabilidad del Decano, y también nos trae algo esperanza con la campaña de abonados que está a punto de iniciarse, quiero prestar mi atención en la cantera del Decano.

Maltratada en los últimos años, los escalafones inferiores del Decano son una muestra intangible de lo que el profesional puede hacer ante la escasez de medios. Ahí está el trabajo reconocible por todos, superando incluso la negligencia de los que por encima debían asumir su cuota mayor de responsabilidad.

Por eso siempre es motivo de satisfacción comprobar que los que apostaron, encontraron la recompensa en forma de oportunidades. En los últimos tiempos tenemos muchos casos, el último reconocible es de Manuel García Mariano, conocido por todos como Manu Torres.

Un apelativo que le acompaña en el mundo del fútbol por su pasión por el Atlético de Madrid y más concretamente por Fernando Torres. Si tan grande es su determinación por llegar a ser futbolista profesional, no se puede dudar que comparte colores. El Atlético de Madrid, el equipo de su niñez y de siempre, y el Recreativo de Huelva, el equipo que le ha dado todo.

Tras iniciarse en Los Rosales, Manu Torres ingresó en la cantera del Decano, donde estuvo tres temporadas donde brilló con luz propia. Eso le posibilitó dar el salto a las categorías inferiores del Sevilla FC. Allí estuvo otras tres campañas, para luego retornar al Decano. En su segunda etapa como albiazul, llegó a formar parte de uno de los mejores equipos juveniles que he visto en el Recreativo de Huelva. El capitaneado por Juanma Pavón y que contaba en sus filas con jugadores como Rubén Gálvez, Alberto Barrero, Mario, Aitor Brioso, Aitor García, José Mari, Ayala, Caye Quintana, Dani Rodríguez, Antonio Domínguez o el propio Naranjo.

Allí brillaba con luz propia Manuel, a su manera y contando cada partido con sus incondicionales. Aquellos que ahora rebosan de felicidad por ver a su amigo conseguir su sueño. Y no lo tuvo fácil, ya que tras no dar el salto como esperaba al Recre B de Cándido Rosado, llegó a barajar la posibilidad de rescindir para apostar por el Ayamonte, en esos momentos en Tercera División. Finalmente hubo acuerdo en el último momento y se marchó cedido, aunque finalmente terminó por desvincularse del Decano.

Allí estuvo dos campañas defendiendo los colores del equipo de la Puerta de España, para luego enrolarse con La Palma. Su último equipo conocido fue el Écija, aunque con anterioridad ya estuvo a punto de regresar al Recreativo para jugar en el filial de Juan Palma. Era un objetivo claro del técnico, pero el no disponer de fichas libres le imposibilitó consumar su regreso. Sólo tuvo que esperar una temporada más, ya que Pavón lo reclutó para la causa.

Conocedor de su fútbol, supo sacarle en el pasado todo el jugo que encierra un jugador capaz de crecer con minutos y protagonismo, y con el Recre B la pasada campaña lo tuvo. Acaparó partidos, goles y actuaciones decisivas, siendo una pieza importante dentro de un grupo sólido y sin fisuras.

En un verano atípico y en el que la mera existencia del Recreativo ha sido una epopeya digna de mencionar como el logro más importante de un Decano que sigue vivo gracias a su afición y a sus trabajadores, el poder seguir contando que hay chicos que cumplen sus sueños vestidos de albiazul.. Permítanme la salida de tono, pero es que es la hostia.

Licencia Creative Commons