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Ale Díaz se marcha al equipo juvenil del Cartaya

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Tras estar de segundo con Manolo Toledano en el Juvenil A, dirigir en solitario al Cadete A y volver a ser el segundo técnico, en esta ocasión del Juvenil A de Juan Alfaro, el joven preparador onubense tendrá por delante el desafío de lograr la permanencia de su nuevo equipo en Liga Nacional.

Emprende un nuevo desafio. El hasta ahora segundo técnico del Juvenil A, Ale Díaz, se marcha al Cartaya para ser el primer técnico del equipo juvenil, tras el ascenso de Noe Carrillo al primer equipo por el cese de Mikel Gandarias. Tras cuatro año y medio en el club, donde fue segundo con Toledano en el Juvenil B y primer técnico del Cadete A, toma ahora la determinación de apostar por un proyecto bonito e ilusionante. Lograr la permanencia en la siempre exigente Liga Nacional con su nuevo equipo.

El propio Ale Díaz se despidió en redes sociales, asegurando que “nunca pensé que llegaría el día, aunque siempre he sido consciente de que podría llegar en cualquier momento. Hoy me he despedido del club de mi vida, del que llevo en el corazón. No ha sido fácil, pero he pensado que el momento era el más adecuado. Me gustaría contar muchas cosas de las que he vivido en estos cuatro años y medio, pero seguramente no podría explicar con palabras todo lo que he sentido, por eso lo resumo todo en una sola: GRACIAS. Gracias al Recreativo por la posibilidad de disfrutarlo desde dentro, por enseñarme tantísimas cosas, por hacerme crecer en la adversidad y por dejarme VIVIR en azul y blanco. Gracias por dejarme defender tu legendaria historia por toda Andalucía con orgullo, raza y coraje. Gracias a todas las personas que me han dejado soñar despierto, a los coordinadores que he tenido (José Luis Peña, Antonio Segovia y Zamora), a mis compañeros de club y a los jugadores que han conformado y conforman la cantera y a todos los trabajadores del club (los que están y los que se fueron). Gracias a mis amigos, a mi familia y a Paula por haberme aguantado en días de alegría, de tristeza y de reflexión recreativista. Seguro que me olvido a alguien, pero gracias a Pepe (mejórate viejo) y mi amigo Joselito, por sus risas, sus enfados y su mano extendida hacia mí mientras se aguantaba sus gafas. A Juan el de la Cantina, por el café largo de todas las tardes y por creer en mí. Gracias a Rodolfo y Paco Antonio, por curar mis sobrecargas, las físicas y las mentales. Gracias a mi amigo Guille Toronjo, que me abrió la puerta desde dentro; y a Loren. Gracias a Juanmita, por enseñarme a ver el fútbol de una manera diferente y por ser más que un segundo, un amigo para siempre. Gracias a Juanito, por darme el optimismo en los días oscuros y por ayudarme tan altruistamente, otro amigo. Gracias a Dani, por cerrar filas, por estar a todas horas, por librarme de mil problemas y por mucho más. Gracias a Toledano, mi padrino y mi amigo, sí. A boca llena. Por enseñarme y por defenderme, por su humildad, por ser siempre el mismo, por darme valores y por confiar siempre en mí con la profundidad de un océano. Gracias a Pavón y a David Torrejón, porque han seguido siendo personas de Primera estando en el juvenil, en el filial o en el primer equipo. Gracias a Juanma Rodríguez, por compartir sus valores, y a Juanchu por su sensatez. Gracias a Juan Alfaro, entrenador enorme y persona excelente, he aprendido mucho en estos cuatro meses. Gracias a los Pepes, Delgado y López, los profes. Al primero por ayudarme siempre que lo necesité y al segundo por darme conocimientos y soportar mis bromas. Gracias a Ismael, un ejemplo de vida y un entrenador de porteros genial. (Juan, Pepe e Isma, lo vais a sacar porque sois los idóneos para llevar al Juvenil A a buen puerto). Gracias a todos los que me han apoyado en estos cuatro años y medio desde dentro y desde fuera y gracias también a los que no lo han hecho porque también me han enseñado a cerrar la boca, sacudirme y seguir peleando por el Decano. Gracias a mis jugadores juveniles y, en especial, a mis dos equipos cadetes. Al primero por dejarme disfrutar y hacerme entrenador y al segundo por enseñarme a pelearlo y demostrarme que siempre se puede, aunque el final nos doliera tanto. Por último, perdón si en este camino no he sido justo, por los errores que he cometido y si he molestado a alguien. No fue mi intención. Ahora y siempre: TE QUIERO RECRE. Gracias también a la AD Cartaya por la oportunidad que me brinda de dirigir a su Liga Nacional. Ni las ganas, ni el empeño, ni el cariño, ni el trabajo, ni la fe.. Van a faltar. A por todas. Empezamos un nuevo viaje“.

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