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Callejero del ‘Calvario Recreativista’

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Hoy miércoles, será aprobado -si nada lo impide- el pliego de condiciones para la venta del Recreativo. Un pliego que ya todos hemos podido leer y que significa un nuevo punto de inflexión en la historia del Decano, necesitado de tiempos mejores.

El ‘Calvario Recreativista’ ha sido prolongado. Me puse a pensar, rebobinando mis recuerdos, cuando empezamos a cargar con esta cruz hacia el monte del calvario y lo fácil es pensar en el anterior propietario y en lo horrible de su gestión. Pero no hay causa sin efecto, y evitar las resoluciones urgentes requieren de memoria para no cometer errores tan fatales. Un simple hecho en el pasado va desencadenando todo tipo de problemas.

Y así, con la vista atrás, me dirijo al año 2009, un 3 de Mayo. No es una mala fecha, porque esa noche todos dormimos felices: Nasief Morris conseguía un gol in extremis ante Osasuna, en su campo, que nos daba una esperanza definitiva de alcanzar la permanencia por tercer año consecutivo en Primera. El Decano de Lucas Alcaraz ya fue desgastándose como plantilla en aquellos años, y es que los años en la categoría más importante del fútbol español no nos beneficiaban, si no todo lo contrario. El Recre de Marcelino era el mejor de la historia, es innegable, pero es que hasta el de Víctor Muñoz y Zambrano fue mejor que el de la siguiente temporada (Zambrano y Alcaraz). La transición fue pasar de Uche, Viqueira, Cazorla o Sinama a un segundo año con Martín Cáceres, Carlos Martins y un tercer año con ilustres como Nayar, Nef o Akalé. No se supo continuar el proyecto deportivo a pesar de que vendíamos. Pero bueno, ese día, el 3 de Mayo, fuimos felices. Y a partir de ahí caímos derrotados en los siguientes cuatro partidos y descendimos a Segunda División como colistas. Dentro de lo que cabe, es permisible.

Menos permisible, aunque ese año ya alguno alzamos la voz -de forma baja, individualizada, en un bar, en algún foro de internet, entre amigos- fueron unas declaraciones de Francisco Mendoza antes del cierre de fichajes de aquel verano. El ex-presidente dijo que “vamos a endeudarnos” para poder volver a Primera División. Y ahí empiezan los problemas graves. Aquel endeudamiento, algo que no debemos volver ni a plantear, sirvió para mantener a un Colunga que se fue de malas maneras y aprovechando un bulo en internet, un Javi Fuego que no demostró lo que tenía dentro, y traer jugadores caros como Jerónimo Barrales, Bruno Fornaroli o Candeias. Claro que hubo algunos jugadores que atesoraban calidad, como Carmona, Álvaro Antón, Magnus Troest o Guaita en la portería. Pero el Recreativo quedó octavo, con una plantilla que quedaría desmantelada y con una deuda creciente. Aún no nos dábamos cuenta.

En la temporada 2010/2011 quisimos volver a los orígenes. De la mano de Pablo Alfaro, que sólo duró ocho jornadas, se hizo un equipo con buenos jugadores de la categoría. Rafita, Manolo Martínez, Matamala, Aaron.. Y un Villar que crecía partido a partido mientras veíamos al ex-bético Dani en punta. Tuvo que tomar las riendas Carlos Ríos, porque la cosa iba mal, pero con su espíritu motivador conseguimos una leve duodécima posición. No teníamos ni idea de lo que venía después, pero ya vamos viendo el desgaste de la plantilla, ese paso atrás. Y ya se hablaba de deudas, incomprensibles. Estamos vendiendo, ¿cómo hay deudas?

La 2011/2012 fue un año crítico. La situación institucional del club empezaba a asustar. Carlos Ríos abandonó el barco en pleno verano y Julio Peguero tuvo que traer a un Álvaro Cervera, que aunque resolutivo, con una idea de fútbol que no estábamos muy acostumbrados a ver. Empezamos a tirar de jugadores de desgaste como Ramón Arcas o un reconvertido Ale Zambrano, porque dinero no había. La pregunta al aire que todos nos hacemos: ¿Por qué no hay dinero? Huelva Deporte nunca respondió, Rodri calló. Entró una directiva interina y en mitad de la temporada, cuando ya habían vagado por los despachos más de lo necesario se cometió el error más grave de todos: Víctor Hugo Mesa decía comprar el Recre, pero el que encabezaba todo era Pablo Comas. Momentos dantescos como que Cervera se bajara del autobús y lo sustituyera un Juanma demasiado verde que casi nos condena al descenso. No teníamos la menor idea de qué venía después.

El primer año con Comas fue un oasis. Y lo fue porque se llegó a un acuerdo con los acreedores, había algo de dinero y unas condiciones de pago adecuadas. Se trajo a Sergi Barjuán como un mesías del fútbol de toque y control, después de sufrir a Cervera y su juego rácano. Y algunos fichajes fueron importantes, como Szymanowski, Chuli, Montoro, Morcillo o el intermitente Jonatan Valle. Quedamos en una posición en mitad de la tabla, peor de lo esperado, pero bueno.. Tuvimos esa paciencia, ese dejar trabajar. Ni contemplábamos lo que estaba pasando dentro del club en ese momento.

Y el siguiente año fue importante. Supongo que fue la apuesta definitiva de Comas por ir a Primera. Y casi le sale, para qué negarlo. Fuimos líderes, el equipo de Sergi funcionó y la salida de jugadores importantes se suplió con un genial Linares y jugadores como Arana o Joselu, así como la vuelta, tras un paréntesis de dos años, del gran capitán Jesús Vázquez. Un año de lunares, un proyecto alocado que no tenía pies ni cabeza. En ese momento llegó la mayor confusión de todas: El Recre tenía enemigos por todos lados, o eso nos decía Comas. Hablaba de los administradores concursales, hablaba de Hacienda, hablaba de la prensa de Huelva.. Lo único que no hacía era hablar de él mismo. Y Víctor Hugo Mesa no era más que un fantasma sin apariencia. Rodri ya no sabía nada del Recre. Y aún así, estuvimos a un gol ante el Sabadell de meternos en ‘play off’. Con eso nos bastaba. Pero ya teníamos la cruz tallada y puesta sobre nuestra espalda.

La temporada 2014/2015 fue la detonante de todo. Sergi abandonó su último año de contrato, pero nadie le echó de menos. Los proyectos de Ciudad Deportiva se postergaron al olvido. Llegó Oltra y en la primera jornada ya se vieron cosas raras. Había jugadores a los que las fichas profesionales no se le tramitaron. Excusas desde la directiva buscando silencios, pero la situación fue insostenible hasta que el entrenador y la plantilla se quejaron por no cobrar. Oltra duró poco, vino Pavón que no fue del agrado de los ‘técnicos’ y fue sustituido por un hombre de paja como era el portugués José Domínguez. El Recre bajó a Segunda B, con Braulio de delantero, y la deuda crecía. En medio de eso se formalizó el Trust, que queramos o no, forma parte importante de este calvario asumiendo el papel de Simón de Cirene. En esos momentos ya estábamos muy jodidos, y lo sabíamos. Una efeméride del 125 aniversario bastante terrible.

El recreativista está hecho de hierro. La Segunda B no importaba, “debemos ser los grandes de esta categoría, sólo por nombre” nos decíamos. Pablo Comas era el dueño inexistente, obcecado en su idea de matar al club por inanición y de camino, haciendo perder sus símbolos, como era el escudo. Los Martín, se mantenían cómplices. Nuestros deseos deportivos fueron complicados y fue un año en el que dejamos de hablar de fútbol. Hablamos de no cobrar, de empleados que sobreviven, de deudas a cualquiera y de cómo el enemigo estaba parasitando el club. Aún así Huelva se echó a la calle, y en las últimas jornadas llenó el Nuevo Colombino para conseguir una sufrida permanencia. Unos valientes se querellaron contra Pablo Comas y no sólo eso, ese verano las deudas se saldaron gracias a todos los recreativistas (los que van al fútbol y los que no, los que son de Huelva y los que no) que en la campaña Líberos del Decano permitieron al Recre volver a competir en la categoría de bronce.

Y de este año, ¿qué os voy a contar? Supervivencia al estilo más salvaje. Salvados en el último suspiro, con un montón de deudas y una expropiación difícil que al menos nos quitó a Comas casi -siempre casi, bicho malo nunca muere- del sillón del club. Un año con Zambrano de presidente y gente altruísta jugándose su patrimonio para llevar el club en este proceso de transición. Un año de remar, de guerrillas, de preocupaciones, de querer informarnos.. Es lo normal. Estamos nerviosos y hemos visto la decadencia de nuestro club de la forma más cruel.

Ahora estamos de nuevo en la venta del club. El Recreativo, en este calvario, ha caído muchas veces, pero también ha demostrado que no está sólo. Cualquier otro ya hubiera muerto, nosotros estamos resucitando antes de ser definitivamente enterrados. Se han organizado acciones y la ciudad ha dado la cara. Porque el fin único es salvar al Decano y mejorarlo, con ayuda de las ‘herramientas’ que cada uno crea. Han sido varios años que hemos acumulado experiencia, pero no podemos olvidar que todo nace de una “apuesta“, de querer volver a Primera “endeudándonos” un poco, de un propietario, el consistorio de Pedro Rodri, que no supo justificar algunas cuentas -y a día de hoy no sé cómo, paso a paso, hemos llegado a acumular su deuda- y una fallida venta, sin control, a una persona que pensaba que Huelva sólo era un rincón en la esquina de España. Hoy sale el pliego, y con ello, las esperanzas. Esas que nunca perdemos. Pero hemos aprendido tanto que cegarnos no sirve de nada. Hay que respetar al máximo a un comprador, porque la cantidad de dinero para hacerse con el club es desorbitada. Pero debemos seguir siendo vigilantes y coherentes. Al final, quienes hacemos éstos resúmenes, quiénes recordamos, a quiénes nos afecta, es a nosotros, los aficionados.

Y debemos seguir velando por hacer las cosas bien. Tenemos un máster certificado.

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