CB Promobys BS Hoteles Tíjola-Huelva La Luz: Orgullo cateto
Como era fácil de suponer el quinto partido de la eliminatoria, para pasar a la siguiente ronda, se iba a presentar poco menos que imposible. Para un octavo clasificado es todo un lujo disputar algo, en las condiciones físicas en las que estaban los nuestros, al absoluto favorito a la otra plaza en LEB Oro. Pero los retos se asumen.. Y cuando se hace dándolo todo, poca o ninguna queja se debe tener. Los nuestros podían haber pasado de llevar esta eliminatoria al quinto partido. Rotos por las lesiones y el cansancio, podrían haber dicho.. ¡Basta! Y haber terminado con todo el miércoles pasado, cediendo un 3-0 en la eliminatoria. En vez de eso, han arrastrado a Tíjola a un agónico quinto partido en el que llegaron a disputar sus opciones.
Los almerienses tuvieron que sufrir para pasar a la otra ronda. Eso sí que es ‘orgullo’. Orgullo de campeón, el orgullo de los titanes de la temporada pasada. El orgullo de una afición que volverá el año que viene al Palacio.
Pero no es ese el orgullo al que está dedicada la crónica. Tíjola ya se había cedido bastante, en este cruce, y no podía seguir haciéndolo. El partido agónico era a vida o muerte. El que perdiera se iba para casa. Un partido que se disputaría en medio de la segunda parte del ‘circo mediático’ que se estrenara en Huelva. Cierto que las presiones comenzaron al principio de la serie, en Tíjola, pero en Huelva se desarrolló el bolo y se le dio forma. Los aficionados de Tíjola solo lo usaron en su favor, como nosotros hicimos aquí, y hay que decir que fueron ocurrentes para algunas cosas.
El equipo de Juan Ramón no podía esperar ramos de flores, ni ‘cumbayás’ al otro lado de Andalucía. Por las noticias que llegan había una buena preparada, con bocinas de esas que no le gustan a Antonio Herrera, griterío variado, y la afamada charanga local vestida para matar con uniformes de la Policía Local. Eso sí que estuvo bien. Al menos había ‘Policía’ en el pabellón. Demuestra que en Andalucía aún hay quien sabe convertir las cosas en un chiste, pero el alma del título de esta crónica es, sin duda, la pancarta que nos dedicaron. “Ser cateto es un orgullo, ser de Huelva la puta fresa“. No sabía de nadie que sintiera ‘orgullo’ de ser cateto. Pero no creo que sea esa la dirección por la que van los tiros. Es obvio que en Tíjola se ha leído mucho de lo que escribimos aquí, y esa ha sido la respuesta que se les ha ocurrido. El orgullo del que hablan suena a dictadura de la pana, a nacionalismo de boina y alpargata.. Pero joder, ¡funciona!
Tíjola está en la siguiente ronda después de superarnos en el último partido por 10 puntos. Todos los que sudaron ese partido tienen sus motivos para estar ‘orgullosos’, y a eliminatoria pasada. Que nos quiten lo ‘bailao’, como siempre dice Juan Ramón. Y otra cosa antes de que se me pase. En Huelva hay algo más que fresas, y de lo otro también. Como en cada población desde aquí a los Pirineos.
Todo un reto jugar un quinto partido, casi sin descanso, y cumplidos de dolores de todo tipo. Reto que Juan Ramón afrontó la responsabilidad con un quinteto titular ya repetido en otras ocasiones. Rufián seguiría dirigiendo las hostilidades, escoltado por Martínez y el ‘francotirador’ Nelson, con las dos torres negras en zona. Miller y Williams iba a seguir disputando minutos extra en la serie. Y no es que el comienzo fuera, ni mucho menos, malo. Un 0-7 de parcial extrañaba a un servidor, no solo por nuestro acierto, sino por lo que se estaba fallando en el bando local. A Bavosi y a Pablo Sánchez se les estaba atragantando el comienzo de partido y acumulaban varios fallos que permiten a los nuestros irse en el marcador con algo de fortuna (0-7, a 7.44 del final del periodo).
Antonio Herrera llamó a la calma con un ‘tiempo muerto’, del que salió un partido algo más embarullado y errático que en los minutos iniciales. Huelva cae en las imprecisiones propias de Tíjola, ante la supremacía de las buenas defensas individuales. Los jugadores se medían en una auténtica rebujina en la que unos se la robaban a otros y después la perdían también. Así casi dos minutos de juego, hasta que Tíjola sacó la máquina de anotar y pudo equilibrar el choque. El acierto exterior de Pablo Sánchez, y el empuje de sus interiores en juego, fue suficiente (9-9, a 4.49 del final del cuarto).

Especialmente activo estuvo Maglisceau, muy mejorado de lo que fuera que le pasase aquí en Huelva. Fue el responsable de la superioridad local bajo aros, y gran baluarte del empate y posterior desarrollo de las primeras ventajas almerienses. Todavía, el equipo onubense, conseguiría parar unos minutos más la ofensiva local, pero era cuestión de tiempo. El minuto y medio final del cuarto fue tan activo como el comienzo, y el intercambio de canastas nos habría permitido llegar empatados al siguiente si no llega a ser por la personal de Howard, y los 2 tiros que se marcó el ‘pelusa’ Hidalgo. Al final del cuarto, la victoria momentánea de los de casa por 17-15.
El segundo periodo es saludado con la incorporación de Gómez a nuestras filas. Sin duda las habilidades defensivas del de Huelva podían marcar la diferencia en medio del embrollo defensivo que había predominado en el primer cuarto. Pero lo que de verdad despertó fue el olfato anotador de los tiradores de larga distancia. Algo que iba a permitir a Tíjola mayores rentas, mientras que Huelva tendría que incrementar sus esfuerzos para coger la aspiración local.
Pablo Sánchez, Bavosi, Víctor Manuel Pérez e Iván Martínez cobran especial importancia en este juego, sobre todo los dos primeros con 2 dianas cada uno. Casi era demasiado para Huelva, que solo podía oponer a Iván Matemalas. Las rentas de Tíjola podrían haber convertido el partido en una fiesta, pero nuestro acierto desde la media y la corta distancia supieron atajar el problema. Quizás no solucionarlo, pero al menos nos íbamos al descanso con una renta en contra aceptable (46-41, parcial de 29-26).
El tercer cuarto suele ser el momento más inspirado de los locales. Contra todo pronóstico, los de Huelva salen a plantar cara desde el minuto inicial, manteniendo y reduciendo ocasionalmente aquella renta del descanso. El comienzo del periodo sería muy parecido a las fases intermedias del primer cuarto. Mucho movimiento de balón y pocos puntos. Miller pasaría a ser el único protagonista en las filas visitantes, contrarrestando las acometidas de Johnson y Bavosi. Aun así los puntos llegaban a ratos tan esporádicos, que el empuje de Tíjola se deshacía y amenazaba con volverse en su contra.
Hubo un momento especialmente delicado, mediado el cuarto, en el que Rufián y Nelson clavaron sendos triples, de esos que callan a cualquier parroquia de seguidores. Huelva subía enteros en el marcador (55-53) y conseguía mantenerse algún tiempo gracias al trabajo defensivo, y al acierto de Gómez y Miller. Este último, tras una personal de Lázaro, metió sus 2 tiros libres y empató el partido a 59, cuando restaba no más de 2 minutos de periodo. Huelva había conseguido empatar el choque, desde el primer cuarto y permitía soñar a los que lo seguíamos desde la lejanía por la patética retransmisión de ‘básquet en vivo’.
En el primer partido nos salió bien la remontada. Pero estaba visto que este no iba a ser nuestro año. Como pasara en otros partidos de Liga, basta que los nuestros hagan el supino esfuerzo de ponerse a la par con el rival para que este se vuelva a escapar con una facilidad increíble. Huelva acusa mucho estos golpes, porque es como hacer inútil el trabajo que se ha hecho. Malos balances defensivos, algunos fallos en cadena, y un rival al que se podía desmoralizar con una canasta más, se crece y acaba contigo por la vía rápida. Antes de que finalizara el periodo, los valores seguros de Tíjola habían conseguido reinstaurar una buena renta, que hizo que el parcial se cerrara con un 68-60, que aun permitía alguna ilusión.
Poco o nada nos iba a quedar del sueño unos minutos después de comenzar el último periodo. No es que el nivel de anotación local fuera exagerado, pero es que nosotros no metimos una hasta 4 minutos del final. Con poco que se acercaban, y la fortuna de unos triples bien tirados, Tíjola cogía una renta que se iba por encima de los 16 puntos y que se volvía insalvable.
El empuje de los nuestros y la vorágine de personales y tiros libres, nos permitió equilibrar esa renta en los 10 puntos que al final se quedaron entre nosotros y Tíjola. Pero nunca conseguimos más que arañar esa renta. El partido tenía color local y a buen seguro las gradas lo celebraban antes del pitido final. Lo positivo para nosotros es que nuestros jugadores lucharon hasta el final, incluso con el partido perdido. Así se honra a la victoria de Tíjola, así nos demuestran que Huelva resistió hasta el final.. Pero no pudo ser. Nos quedamos en el camino, pero volveremos a vernos.

Ficha técnica:
CB Promobys BS Hoteles Tíjola 90
Bavosi (13), Lázaro (5), Sánchez (18), Johnson (8), Cage (2) – Quinteto inicial – Rueda (0), Archiles (0), Carrión (0), Maglisceau (16), Hidalgo (2), Martínez (9), Pérez (17).
Huelva La Luz 80
Rufián (11), Martínez (2), Nelson (13), Williams (7), Miller (15) – Quinteto inicial – Quero (6), Matemalas (13), Gómez (4), Atef (0), Howard (9).
Incidencias: Partido disputado en el Polideportivo Municipal de Tíjola, ante unos 500 aficionados. Sin eliminados.
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Foto: Fran Silva (Tíjola).




