Regreso al desencanto
Desencanto o realidad. Esa es la duda de este Recre que cayó con justicia ante el Numancia y ruega por alcanzar los cincuenta cuanto antes.
Échale la culpa al prójimo. Esa es la máxima de Raúl Agné tras una derrota justa. No es la primera vez que utiliza estos argumentos dialécticos para explicar un desastre futbolístico de tal calibre. En parte no le faltará razón. Él no es el único responsable del naufragio numantino, claro que no. Por buscar culpables, démosle su porción a los que confiaron en él para llevar las riendas de este Recreativo de Huelva, diseñado para unas doctrinas futbolísticas bastante antagónicas a las del técnico aragonés.
En la calurosa tarde de ayer, el equipo volvió a carecer de creatividad. La opción de Pablo Sánchez en la delantera fue funesta, las bandas no existieron y los cambios para qué contar. Con tanto despropósito el Numancia sólo tuvo que arriesgar lo justo para llevarse un triunfo más que merecido, destacando el buen hacer de jugadores como Del Pino, Nagore o Barkero, este último muy por delante de todos.
En cuanto al público, ya ni protestó. Volvió a vaciar las gradas del Nuevo Colombino y a dejar claro que a poco que este club no devuelva la ilusión al respetable, la temporada próxima estaremos entre amigos. Aunque para ilusionar haría falta dinero e ingenio y aquí, a día de hoy, ni una cosa ni otra.





