Yo no estoy preocupado
Lo prometido es deuda. Tras la eliminación de Copa y el segundo partido consecutivo perdiendo, los ánimos de la parroquia albiazul, tan fogosos y pasionales con el carpe diem, se muestran pesimistas y auguran un futuro oscuro. Entonces dije que escribiría algo. No pretendo convencer a nadie, cada uno es dueño de sus ideas, pero si voy a dar mi perspectiva de las cosas y el por qué no estoy preocupado.
Lo primero es admitir que ser eliminado de la Copa siempre es una decepción. Una muy leve, pero lo es. El hecho de no poder competir con un club de Primera si el azar lo permitiese es siempre decepcionante. Pero si más allá pensamos con frialdad, la Copa solo genera déficit deportivo en un equipo de Segunda. Unos suplentes de Primera pueden intentar hacer algo, pero unos suplentes de Segunda no están al mismo nivel, y más en un equipo que vive en calamidad económica.
Lo segundo es pensar con realismo la situación actual del club a nivel estamental: estamos mal, pero parece que estamos mejor de lo mal que estamos. Eso se debe a tener un equipo con ciertos fichajes de Primera, con algunos hombres que muestran continuidad desde cursos pasados o con unos prometedores canteranos. Pero que quede claro, el objetivo es la permanencia, sin más. A partir de nuestros cincuenta y tantos puntos ya podremos comernos la cabeza con otras cosas. No pienso en ascender, ni en los play-offs.
Y ahora vayamos a lo tangible, algunas críticas tempraneras que veo desafortunadas por el tiempo, aunque luego se lleven el premio al futurólogo del año -y espero que no-.
La plantilla es corta
La plantilla no es corta. Haciendo cuentas rápidas, tenemos actualmente una defensa bien poblada en las bandas, varios centrales (sólo Gallardo está descartado deportivamente), un centro del campo con muchas alternativas, y varios atacantes que pueden moverse bien tanto en banda como arriba.
Lo que ocurre es que la plantilla parece corta ya que Poli, Raúl Cámara, Rafita, Lamas, Acuña, Kepa o Aarón, por unos motivos u otros, no han estado al 100% como efectivos en los dos primeros encuentros. Hablamos de siete jugadores, de entre ellos varios titulares como Cámara, Rafita o Kepa, y gente que debe dar su aportación ofensiva como Acuña o Aarón. En definitiva, hablamos de jugadores a priori importantes que no han podido estar por lesiones, contratos o fichajes tardíos. Pero estarán, y cuando estén todos sólo algunos se quedarán sin jugar.
Hay menos calidad que el año pasado
Individualmente tenemos menos calidad por la pérdida de Carmona y Antón. Todo ello valorando en el presente más cercano lo que hemos visto, pero olvidando el gran Colombino de Pablo Sánchez o Fidel, sin poder disfrutar de Aarón o Acuña, de olvidarnos de que Kepa es un delantero centro que el año pasado nos habría venido fenomenal, de la polivalencia y velocidad de Rafita, de la gran capacidad que se le presupone a Cabrera… No veo menos calidad.
El equipo está en construcción
Es una verdad como un templo. Está en constante construcción, desde su propio técnico, debutante en Segunda División, como otros muchos jugadores que tienen que adaptarse o coger ritmo. Se siguen haciendo probaturas de esquemas (trivote o no, jugadores que cambian de puesto) y tenemos muchas bajas ahora mismo. El Recreativo está condenado a mejorar, con unas ideas claras.
La imagen es muy mala
Igual o tan mala como el inicio del Xerez o Tenerife en su primera jornada, o el Celta que pierde con un filial recién llegado como es el Barça B, o un prometedor Granada que acabó humillado ante el todopoderoso Betis. No, la imagen de ninguno es mala porque esto acaba de empezar. No hay ningún equipo hundido ni descendido ya y es un error pensar así.
Paciencia
Eso es lo único que puedo pedir. Pero a todos. Ganas de mejorar por supuesto y siempre, pero paciencia. Hay un buen molde, hay un equipo con muchos roles diferentes. Ser impacientes ahora en el inicio es cavar nuestra propia tumba. Esto es una maratón y el año pasado subíamos seguro en las tres primeras jornadas y luego se desinfló todo hasta hacernos temer por el descenso. Esto no es como empieza, esto es como acaba.
Así que vamos a dejar de hablar de afición sabia y decana. Porque todos los sabios tienen paciencia, y porque los decanos, los más viejos, ya tienen la experiencia del tiempo para saber que cualquier conclusión precipitada puede ser errónea. No quiero que creemos ídolos de barro a los que reventar al día siguiente. Nosotros también jugamos, en el día a día. Hay momentos para criticar y momentos para confiar. Es el momento de la confianza.
Estoy preparado para confiar, ¿y tú?





