Campaña 2009-2010: Una invitación a la reflexión
Hacer resumen de toda una temporada es complicado. Siempre existe la posibilidad de que se te quede algo en el tintero, y teniendo en cuenta lo ‘movido’ que ha sido este año esa posibilidad crece. Pero si esto debe tener un comienzo cronológico, sin duda este debe ser el de la pretemporada del verano pasado.
Hay que recordar que CD Huelva venía de cubrir, con algo más que solvencia, unas expectativas que no existían a comienzos de su andadura. Componer un equipo en no más de quince días, y lanzarlo a una categoría que estaba a punto de desaparecer, es un hándicap importante. Pero nuestros titanes lo hicieron de categoría y sientan el peligroso precedente de acostumbrar a los suyos a conseguir retos imposibles. El ascenso deportivo, con menos de un año de vida y en inferioridad de condiciones, puede enardecer a cualquiera. Sobre todo con los cambios que se estaban avecinando en la directiva que, para bien o para mal, iban a marcar el devenir de nuestro club.
En la parcela institucional, Luís Ricca se queda solo al frente de la entidad. En la deportiva, Juan Ramón da un paso al frente y se encarga de todo lo referido al área técnica él solo. Los motivos no vienen al caso ahora, pero son cambios que marcan un nuevo aspecto en la fisonomía del CD Huelva. El club adquiere más entidad como corporación y nuevos ‘amigos’ de correrías para su patrocinio. Algo que se dejó sentir en su nombre. El CDH siempre será el CDH, pero desde ese momento pasaríamos a conocerlo como Huelva La Luz. Marca promocional del turismo local en versión 2.0 del Patronato Provincial de Turismo. Una ‘pequeña’ cantidad más para la saca local y la posibilidad de ir adelantando algún que otro fichaje que se estaba resistiendo.
Lo cierto es que Juan Ramón comenzó su labor de captación de valores con bastante fuerza. Las conversaciones estaban muy avanzadas con Rufián, Gómez, Nelson y el ‘pibe’ Novoa, mientras que otros valores como Darboe y McLemore ya habían dejado claro que no continuarían. Además comenzaban a sonar nombres importantes como un tal Martínez o un tal Matemalas, que tenían todas las papeletas para venir. Muchos eran los nombres que sonaban, pero solo dos cuestiones las que se concretaban. La primera, que el mercado se nos iba a resistir en el puesto de interior. La segunda, que muchos de los teóricamente apalabrados no iban a terminar quedándose. De hecho a la buena noticia de la llegada de Martínez y Matemalas, se opuso la ‘baja’ por motivos personales de Matías Novoa, y el novelero episodio de un Nelson crecido y con problemas que a día de hoy solo conocemos por ‘Radio Patio’, pero sin confirmación oficial del jugador.
Entre unas cosas y otras, el equipo que parecía apuntalado debía volver a planificarse. Y si bien su juego exterior quedaría completado, con overbooking y toque exótico incluidos, eran los interiores los que más preocupaban. Solo contábamos con Williams y un jovencísimo valor llegado de Navalcarnero de apellido Flores, y este último estaría a prueba algún tiempo. Faltaba ese cinco dominante que Juan Ramón quería para la zona, pero lo que había no era asequible a nuestro presupuesto. Su llegada se haría de rogar bastante. Convenios senegaleses y jugadores de categorías inferiores a parte, la llegada de Miller fue toda una bocanada de aire fresco para nuestra filas. Jugador curtido, cubierto de experiencia y años, sería la piedra angular del equipo onubense.
La verdad es que los deseos de Juan Ramón, para esta campaña, no eran excesivos. Un cinco dominante, una plantilla corta pero sin los agobios del año pasado, y pocos partidos de pretemporada. No hacía falta más. Y la inclusión en la Copa Andalucía eliminaría los problemas para encontrar rivales de pretemporada. ¿Qué más se puede pedir? Por supuesto, ganar este trofeo. Un remedo de anteriores ediciones donde los nuestros se iban a cruzar con rivales más asequibles que los ‘monstruos’ ACB (que iban a tener su propia edición), y donde íbamos a tener la oportunidad de cruzar fuerzas con equipos de la categoría inmediata a la LEB Plata.
El cruce de semifinales era el peligroso. Recibíamos al CB Córdoba 2016, un grupo curtido, corto y pleno de jugadores con muchos años. Un partido duro que superamos con nuestro acierto exterior y ciertas dosis de ese baloncesto rápido que tan buen resultado nos daría en liga. No romperíamos el choque hasta después del descanso, y aun Córdoba nos pudo remontar, pero el partido terminaría en nuestro haber por 82-74. Huelva estaba manteniendo el tipo con jugadores a prueba y canteranos, para cubrir los huecos libres en la primera plantillas. Que las equipaciones usadas fueran las antiguas es anecdótico. Darboe y McLemore volvieron en espíritu a la cancha del Palacio. Los cordobeses habían sido los primeros pero aún estaba por llegar el plato fuerte.

En la final el Clínicas Rincón Axarquía, filial de Unicaja, con una serie de jóvenes valores que nada tenían que ver con aquellos bisoños chavales que nos visitaran el año antes con el antiguo filial de Unicaja. Nueva exhibición de poderío exterior de los nuestros y la Copa se queda en Huelva por primera vez en la corta historia de vida del Club, por 81-67. Un éxito ante un rival de superior categoría que parecía estar en sintonía con los logros alcanzados semanas atrás con el ascenso. había continuidad en nuestra progresión. Se estrenó la nueva equitación oficial y al nuevo interior, el Gladiador Miller, con bastante éxito. Nuestro estreno en LEB Plata podía ser tan prometedor como el anterior en LEB Bronce. No es oro todo lo que reluce.
Ya en la unificación de grupo dio poca importancia el hecho de estar en ‘pájara’ perpetua. Se perdieron muchos partidos de pocos puntos, pero se perdieron, de modo que una clasificación para el ascenso, más que asegurada, llegó a peligrar si no llegamos a sacar la casta en partidos clave como el disputado el final contra Navarra. El optimismo y la jovialidad en la victoria, se perdieron con el cúmulo de derrotas y los problemas que acuciaban a los miembros de la plantilla. Cundió el pesimismo e incluso se llegó a pensar que lo mejor era no clasificarnos y terminar con todo. Pero entramos in extremis en la primera ronda de Play-Off, solo para regodearnos en la mala suerte de que nos cayera en gracia el otro representante andaluz clasificado.
Tíjola y Huelva se iban a jugar el pase a semifinales, con la lógica ventaja de los almerienses. Nosotros estábamos en ’stand by’, tras la victoria ante Navarra, y ellos en plena ‘recuperación’ de facultades tras perder el ascenso directo en la lucha igualada con Huesca, de la que se terminó beneficiando ADEPAL. Tíjola podía perderlo todo, y Huelva no tenía nada que perder.
Primer asalto para un sorprendente equipo onubense, que tenía perfectamente tomada la medida al campo almeriense (65-66), y que sacó mucha renta de los tiros libres. Una patada en el trasero local, que perdía el primer punto y cedía el factor cancha para que todo se decidiera en Huelva. El segundo partido fue de recuperación. Tíjola no podía ceder más y Huelva no iba a hacer nada por la vida. Victoria sin contemplaciones para los de casa (94-71) y la seguridad de que Huelva iba a ser una caldera.
Ya en Huelva, son los de casa los que vuelven a dar primero poniendo contra las cuerdas a Tíjola (85-69) de mala forma. Gran ambiente en un Palacio, cargadísimo de ira contra los visitantes, y los nuestros que ganan con solvencia a los almerienses. Todo podía pasar, hasta que unos árbitros ‘metiches’ pusieran de su parte para que Tíjola no perdiera comba en sus aspiraciones. Huelva hizo todo lo humanamente posible para medrar a los contrarios, pero la suerte del campeón el derrotado la quiere. Sobre todo cuando se recibe ayuda externa. Nuestra derrota (73-84) sacaba del éxtasis del sufrimiento al presidente del club almeriense, y a nosotros de casi toda posibilidad por pasar a la siguiente fase. El quinto partido en Tíjola iba a ser de claro color local. Se lo iban a tener que currar, pero Tíjola iba a luchar por el acceso a la final contra Navarra. Y los nuestros para casa.
El balance final creo que es positivo por muchos aspectos. El principal de todos es que hemos estado compitiendo hasta el final por cosas importantes. Apenas se notaron los problemas iniciales para terminar de confeccionar una plantilla que ha dado la cara en todo momento. Son los de índole físico los que han hecho mella en nuestra actitud. La excesiva dependencia de Miller y de nuestros tiradores, nos acomplejaban en aquellos partidos en que no podíamos obtener ayuda de ninguno. Lo que se agravaba con el agravio comparativo de las personales y el especial modo de aplicar el reglamento que tienen algunos árbitros de esta categoría. Buscar excusas a estas alturas no va a devolvernos nada.
Para la estadística particular de cada uno los siguientes datos de interés:
Tener en nuestras filas al mejor reboteador de la categoría, Shawn Miller, con una media de 9 rebotes por partido. Para el nuestro también el honor de ser el que más rebotes ha cogido en un mismo partido, con un total de 17.
Tener en nuestras filas al mejor ‘asistente’ de la categoría, Rafael Rufián, con una media de 4.86 asistencias por partido. Corresponde también al de Cádiz el record de asistencias en un solo partido, compartido con Busciglio (CajaRioja), con un total de 11 asistencias.
Tener en nuestras filas al mejor recuperador de la categoría, Antonio Gómez, con una media de 2.55 recuperaciones por partido. También para el onubense el honor de ser uno de los que más recuperaciones ha conseguido en un solo partido (6), premio que comparte con Javier Simón (Illescas), Chus Aranda (Huesca), Néstor Zamora (Andorra), Jonathan Barceló (Plasencia) y Zach Andrews (Huesca).

Tener en nuestras filas al octavo mejor taponador de la liga, Shawn Miller, con 0.71 tapones colocados por partido.
Tener en nuestras filas al sexto jugador más valorado de la categoría, Shawn Miller, con una media de 15.52 puntos de valoración por partido. Acompañado por su compañero de equipo, Rubén Martínez, que es el jugador con el record de valoración en un solo partido (46 en la cuarta jornada).
Tener en nuestras filas al jugador que más puntos ha metido en una sola jornada, Rubén Martínez, con 38 puntos en la cuarta jornada.
Tener en nuestras filas al quinto jugador que más minutos ha disputado en liga, Shawn Miller, con una media de casi 31 minutos por partido.
Tener en nuestras filas al tercer mejor porcentaje en tiros de dos puntos de la categoría, nuestro interior Chris Bart Williams, con una media del 65.31% de acierto.
Tener en nuestras filas al octavo mejor tirador de tiros libres de la categoría, Rubén Martínez, con una media del 82.46%.
Y como dato curioso, las estadísticas negativas, que haberlas ‘haylas’, como las meigas…
Premio ‘Esas manitas de goma’ para nuestro amigo Rafael Rufián que es el cuarto jugador de la categoría que más balones ha perdido (3.18 por partido).
Premio ‘Harry El Sucio’ para nuestro Chris Bart Williams que es el cuarto jugador de la categoría que más faltas a cometido (3.19 por partido).
Y con esto y un bizcocho… No se me alejen demasiado que el verano promete.
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