El peso de la camiseta
Desde crio he ido percibiendo por mis mayores que la vida debe encararse con unos principios. Los reveses que nos tiene preparado el destino solo puede ser superadores si uno se forma como persona, respetando y conociendo nuestro propio entorno. Todo esto podemos enlazarlo a la perfección con los últimos tiempos que nos está tocando vivir dentro del recreativismo.
El equipo ha tocado fondo, nuestro ciclo emergente y ganador ya es pasado. Todo lo que se había construido empieza a desmoronarse como un castillo de arena ante el paso de las olas. Decepciones, fracasos deportivos, derrotas, descensos.. El Decano da pasos atrás en vez de avanzar hacia delante y recula ante el desastre inminente. Porque tras el partido del Vicente Calderón, lo último que faltaba por quedar en pie, fue pisoteado por unos jugadores, que en su gran mayoría no merecen llevar el peso sobre sus hombres de defender la imagen del Decano.
Les queda grande, muy grande el vestir la camiseta azul y blanca de nuestro Recreativo. Porque no seremos nunca un equipo ganador ni que cosecha grandes éxitos deportivos, pero si bien es cierto que se ha ganado el respeto de todos sus rivales por el orgullo y la casta de un equipo con su personalidad propia.. No en vano somos el abuelo, el club más antiguo de la España futbolística y por eso no somos otro club más. No somos un vulgar equipo más, somos algo más y eso la mayoría de los futbolistas que pueblan nuestra plantilla lo ignoran.
Con partidos como el del Vicente Calderón, me demuestran que muchos de ellos no tienen vergüenza profesional, ni dignidad deportiva. Basta ya de excusas, de parapetarse en lamentos o en el infortunio. El recreativismo quiere hechos, no lamentos y deben ser ellos lo que saquen esto adelante. Ellos, solo ellos..
Por mucho que todos nos tiremos a las calles a pedir justificaciones, la realidad es que esta plantilla, sea pobre o no sea pobre, es la que debe sacar al equipo del pozo al que poco a poco se va condenando. Deben luchar con todas sus fuerzas, deben amar con pasión el escudo que defienden y deben dejarlo todo en el terreno de juego por el peso de esta camiseta. Por lo que supone el Recreativo y por toda esa gente que les alienta jugada tras jugada, por esos recreativistas que se fueron y ya no volverán.
Es cierto que la sufrida afición del viejo Decano esta cada día más crispada, es una obviedad. Pero que no sirva de excusa ante nuevos tropiezos y decepciones.
¡Defender el escudo, defender la camiseta malditos! Sin excusas.





