Huelva La Luz-BC River Andorra: La misma piedra
Dice la sabiduría popular española que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si eso es así, los chavales de Juan Ramón ya han demostrado sobradamente que son más que humanos. Por desgracia ser humano no quiere decir necesariamente que con dos tropiezos tengamos bastante. Lo humano es equivocarse, y lo hacemos una y otra vez. Parece que no aprendemos, o es que somos así de masoquistas.
Los hay que se enfadan, que protestan airadamente, que no ven sus fallos pero si los ajenos.. Lo cierto es que Huelva La Luz volvió a fallar ayer, como ya lo hiciera ante Huesca, demostrando una humanidad que es más palpable conforme avanzan los minutos y se acerca el apretado final. Parece que los nuestros son capaces de ‘apalizar’ al más pintado cuando los tiros entran. Cuando los nuestros están inspirados y se van de veinte, es difícil cogerlos. Pero si el rival nos resiste y nos conduce a un final de infarto, los nuestros se diluyen como un poco de azúcar en demasiado líquido.
A estas alturas, y después de haber reforzado nuestras líneas, podemos ponernos a buscar responsables. O podemos seguir pensando que un error lo comete cualquiera, ¿pero quién? ¿Acaso un entrenador que se desgañita y desespera porque los suyos no llevan a la pista lo que explica en la pizarra? ¿Unos jugadores que no saben llevar una última e importante jugada?.. Y ya van dos seguidas ¿O un público que se marcha en pleno Tiempo Muerto, como si los suyos no hubieran hecho nada en absoluto?
El partido de ayer noche era importante por varias razones. No solo podíamos distanciar a un rival peligroso que se ha crecido en las últimas jornadas. También podíamos aguantar el tirón de Tíjola y demostrarle Huesca, Rioja y Alcázar, que no están solos en la lucha por la primera plaza. Convertir el Palacio en una fortaleza en condición indispensable. Pero como bien dice Juan Ramón, ahora jugamos en el grupo de los buenos, y no podemos esperar que vengan a nuestra casa a no jugar y a que les demos una paliza. Ayer se jugó de poder a poder con Andorra, pero los visitantes no llevaron a su terreno, sorprendiendo a nuestra defensa (y a nuestro tiro exterior) con un juego interior que hacía tiempo que no veíamos por estas latitudes.
De salida, el entrenador local disponía a los mejores habida cuenta de los problemas físicos que tenemos. Rufián volvía a defender nuestro avance, bien protegido por Gómez y Nelson en la línea exterior. La pintura para las dos torres negras, Miller y Williams. Para contrarrestar a los nuestros Julbe tiraba de sus armas habituales, la velocidad de Pigram y la movilidad de Matalí… Algo que inicialmente nos despistó, sobre todo a raíz de los dos primeros puntos del choque. Un Pigram de excelente mano se abría hueco en la defensa de Nelson y la metía desde la media distancia (0-2).
No sería suficiente medida una vez que los nuestros le cogieron la horma. La defensa sobre el joven andorrano de Williams rozaba la perfección. No solo le sacaba balones con soberbios tapones, sino que sabía ponerle personales de libro en ataque. De este modo llegó nuestro primer punto. Pero también la horrible sensación de que los tiros libres nos iban a perder en este choque. Solo metió uno de los dos disponibles, pero entonces aún no importaba. Nuestra defensa hacía estragos en los fallones visitantes, y entre Rufián y Nelson (este último con su primer triple), nos ponían el marcador en franquicia con apenas dos minutos de juego (6-2).
Mal balance defensivo posterior y nuestro impulso positivo acaba con los puntos de Zamora, pocos segundos después (6-4). El empuje local se transformó entonces en un quiero y no puedo que se estrellaba contra el muro andorrano, que degeneraba en personales para los dos bandos, mientras los nuestros se empeñaban en hacer buenas su política de meter solo la mitad de los tiros libres que ensayaban. Aun pudieron verse cosas buenas en el bando local, caso del ‘tuya-mía’ de un contragolpe llevado por Rufián y Gómez, tras robo del de Huelva (9-4). Pero que de bien poco servía si los balances defensivos eran muy malos, y las bolas seguían llegando a un voluntarioso Matalí que parecía infalible.
Así, nuestros propios errores en el control y en el pase, dieron la oportunidad de recuperar crédito y terreno a los andorranos. Su juego interior comenzó a mostrar las maneras que marcarían diferencias minutos más tarde. Sobre todo el joven Matalí y la enorme presencia de Wólfram, bien asistidos por Zamora desde fuera. Sus puntos ponen por vez primera a Andorra con ventaja, en el ecuador del primer cuarto, tras un parcial de 0 a 8 (9-12). A eso poco pueden oponer los nuestros. Los ataques se atascan peligrosamente dependiendo en muchos casos de un rebote ofensivo que, al menos, podíamos controlar.
Nelson se estrellaba en el aro desde la línea triple, pero Miller solucionaba el problema con el rebote y los puntos. Pero los andorranos lo tenían todo de cara. Los puntos de nuestro pívot eran respondidos por un triple de Wólfram (nada menos), y a pesar de que Miller seguía haciendo de las suyas cerca del aro, entre personales y fallos propios estábamos dejando entrever unas carencias peligrosas. Y solo era el primer cuarto, ya que para colmo los árbitros comienzan a mostrar distintas varas de medir para cada equipo. Pasos por aquí de Gómez, cuando no ven los que hace Matalí ante la defensa de Flores, que es penado con personal (esta serviría para que los andorranos terminaran el cuarto en ventaja). Personales a mansalva, errores de Rufián en la entrega (consagrados sus momentos finales de juego). Un despropósito fatal que dejaba en nada lo poco que ya se estaba haciendo. Al final del periodo 17-19 en el marcador y poco más.
Para el segundo cuarto Juan Ramón decide devolver a cancha a los que habían terminado el anterior, y puede que fuera un error. Este quinteto llevaba encima la tendencia negativa de los segundos finales del primer periodo, y pagó esta circunstancia con un parcial inicial de 0 a 4 que llevó a los andorranos a su máxima diferencia del choque (17-23) con poco más de un minuto jugado. Los nuestros tratan de contestar el dominio visitante con su poderío exterior… Pero los triples de Flores y Rufián se quedan en nada. Solo el momentáneo desacierto visitante evita que la sangría sea mayor. Y tanto va el cántaro a la fuente, triple de Matemalas casi mediado el periodo (20-23).

Howard debutó con buenos números.
Huelva aprovechaba la temporal empanada andorrana solo para evitar que se vayan más. Juan Ramón, como parte de la solución comienza un rosario de cambios que se inicia con la salida al campo del propio Iván por un cansado y deslucido Nelson. Poco después del triple de nuestro Alero, llega un triple cambio. Intención manifiesta de aprovechar nuestra ruptura de saque a los andorranos. Quero por Rufián, Williams por Flores, y estreno de Howard por Miller. Y cuando no llevaba ni 10 segundos en el campo, nuestro flamante nuevo fichaje comienza a labrar su leyenda particular con sus dos primeros puntos (22-23). La verdad es que cinco puntos seguidos de los nuestros eran toda una novedad, y había ganas de más, pero esas ganas suelen convertirse en más personales. Algo de lo que sabe bien Gómez, al que le caen dos casi seguidas y una con tiros libres que los andorranos no desaprovechan como nosotros (22-25).
Al menos la dureza de nuestra defensa nos daba alguna opción más en ataque y Howard se erigió en la figura destacada y dominante, con un nuevo parcial de 5 a 0 a nuestro favor. El primer triple del nuevo y dos puntos extras tras un robo en defensa. Huelva La Luz volvía a recuperar la iniciativa en el marcador (27-25) y ello supuso un Tiempo Muerto de Andorra. Julbe es perro viejo, y a parte de saber controlar el tempo arbitral de los partidos, tiene una capacidad innata para sacar de quicio a la parroquia local. Aquel parón le sirvió para que los suyos no se perdieran en el acierto del de Huelva.
Mientras que Juan Ramón devolvía a cancha al mismo quinteto, el de Andorra sacaba a Núñez y a Wólfram para contrarrestar el impulso Howard, y no le salió nada mal. Los minutos finales del periodo fueron un intercambio de puntos entre nuestro nuevo artillero y la agilidad del 9 andorrano, que la metía desde posiciones inverosímiles. Como Base me resulta curioso que sea capaz de levantar balones ante la oposición de nuestro juego interior. Su desventaja en centímetros es descarada… Aun así, dio la réplica a Howard y colaboró a que los suyos llegaran al descanso con tan solo dos puntos de desventaja (33-31, parcial de 16-12).
El tercer cuarto iba a ser determinante a pesar de que se terminó con máxima igualdad. Andorra ponía una a una las piedras de su victoria y cimentaba la igualdad del choque oponiendo su juego interior a nuestra capacidad realizadora desde la línea exterior. Juan Ramón devolvía a cancha al quinteto titular, mientras que Andorra salía a jugar con hasta tres jugadores ‘grandes’. Gran sorpresa para los nuestros que se vieron superados en centímetros y kilos desde el comienzo..
De entrada, Andorra consiguió recuperar la situación de alternancia en el marcador, gracias al parcial inicial de 0 a 4, obra de Casals. Cuando los nuestros repararon la intención visitante las consignas parecieron cambiar.. Balones al interior y que nuestros pívots saquen partido al juego de los interiores andorranos. Miller así lo entendió y asumió su rol sacando personales a Casals (el mejor de los visitantes aquellos minutos), pero mientras esta circunstancia se daba bajo aro andorrano, Matalí hacía de las suyas aprovechando la marca de Gómez al que sobrepasaba en casi todos los aspectos.
La multiplicación de balones interiores se vio gratamente salpicada por el buen hacer de nuestros exteriores. Nelson se unía al juego, tras un segundo cuarto casi en blanco, y Howard regresaba por sus fueros para continuar el recital del segundo periodo. Aún así, los Casals y Wólfram seguían encontrando el hueco necesario para contrarrestar nuestros puntos. Parece increíble, pero intercambiando canasta de 3 por las de 2 de los visitantes, Andorra estaba manteniendo el tipo y el marcador en un saludable empate técnico que cada vez pesaba más a los nuestros.
Lo que perjudicó notablemente nuestras aspiraciones, en este cuarto, fue el hecho de que Andorra no solo había puesto en cancha a su juego interior. Pigram picoteaba aquí y allá sacando partido a su nervio y a lo poco que parecía afectarle el marcaje de Nelson. Su competencia desde el triple, más la aportación continua de Matalí, Wólfram y Casals, dio a los visitantes la posibilidad de terminar aquel cuarto en idénticas condiciones a como comenzó, solo que ahora había menos tiempo y podían jugar con nuestros nervios (58-57, parcial de 25-26).

Rubén Martínez no se vistió por lesión.
Para los últimos diez minutos Juan Ramón sacaba a Quero en la dirección, Gómez e Iván en la línea exterior, y Howard y Williams en la pintura. No es mal quinteto, pero había que contar con los visitantes. Huelva tuvo sus opciones, pero las desaprovechó muchas veces. Nada más comenzar, intercambio de errores por ambos bandos. Si ellos fallaban el tiro, nosotros fallábamos el pase. Y el que primero dio fue el que sacó la ventaja necesaria para ganar. Cuatro puntos seguidos del recientemente fichado Fornás, ponen a Andorra en ventaja (58-61) con más de 2 minutos jugados. Los nuestros parecían haber abandonado el juego de grupo y servían balones a Howard que comenzó a fallar lanzamientos y posesiones..
Solo el triple de Gómez serviría para igualar las cosas a 61, pero el cuarto sería un calco del anterior, con alternancia en el luminoso y posibilidades reales para ambos. Mala la suerte que nos acompaña en casa en esta fase, porque al final todo queda reducido a una sola jugada (como contra Huesca). El triple de Nelson, a falta de 49 segundos, nos ponía con uno arriba (76-75). Aprovechar la voluntad que suele dar un triple tan decisivo es importante, pero más lo es aun hacer un buen balance defensivo. No puede ser que con todo el público en pie y ‘jaleando’, la defensa adelantada de los nuestros sea un coladero para que Núñez recupere la ventaja con sus 2 puntos (76-77). La presión fue patética y el de Andorra se coló por donde quiso.
Aún restaban 33 segundos, habría como mínimo dos posesiones. Se lanza nuestro ataque y el mismo Núñez para a Rufián en personal. Quizás debió pitarse la intencionada, que lo pareció, pero el excesivo gesto de Rufián cuando le entran nos perjudica más que otra cosa, sobre todo ante unos árbitros que llevaban algunos minutos haciéndonos pagar el insulto reiterado de la grada. Nosotros estábamos ya en el bonus, pero ellos aun no. Juan Ramón pide tiempo muerto para preparar la última jugada. Debe ser la última necesariamente. Salen a pista por Huelva, Rufián, Iván, Nelson, Howard y Williams. Se saca de banda y se produce la jugada más absurda que he visto en varios partidos.
El balón pasa de uno a otro sin profundidad, y cuando los segundos comienzan a apremiar, se juegan todas nuestras opciones a una penetración por donde más efectivos tenía Andorra. Lógicamente se falló y en la lucha por el rebote se pita personal de Matemalas. Como estábamos en bonus, son tiros para Wólfram. Presión de todo el público y el de Andorra que falla los dos. Pero a continuación coge su propio rebote, en una situación que ya nos es familiar por desgracia, y saca 2 nuevos puntos (76-79).
Con dos décimas por jugarse, Juan Ramón solicita un tiempo muerto, Dios sabe para qué.. Mientras el público comienza a marcharse del Palacio. Aquellas décimas no sirvieron para nada. Encima Matalí corta el primer pase y manda el balón a la banda sin tiempo para nada. Nueva derrota en final apretado (y van dos seguidas) porque no sabemos jugar los minutos de la verdad. El Palacio no es una fortaleza, más bien parece huevo frito porque todo el mundo viene a mojar en él. Ascenso directo como líderes de grupo me parece ya un poco utópico.
Mejor será que peleemos por conservar el factor cancha en los próximos play off, antes de que esto sea aun peor.
Ficha técnica:
Huelva La Luz 76
Rufián (5), Gómez (7), Nelson (18), Williams (1), Miller (15) – Quinteto Titular – Flores (0), Quero (1), Matemalas (8), Atef (2), Howard (19).
BC River Andorra 79
Zamora (7), Pigram (14), Botirolli (0), Matalí (17), Wolfram (13) – Quinteto Titular – Galera (2), Núñez (6), Casals (8), Marín (4), Fornás (8).
Incidencias: Partido disputado en el Palacio de los Deportes de Huelva ante unos 1000 aficionados. Miller fue eliminado por faltas personales.
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